Qué buena frase esta de Baltasar Gracian. Y es que lo bueno, aunque un día sea extenso, qué corto se nos hace!
Pero si además es cierto que corto se queda, ese sabor de boca de "volver a repetir lo vivido" se hace un deseo.
Quizá por esto, nuestra infancia sea corta. Crecemos queriendo crecer y de repente te oyes diciendo "hace veinte años..." Ya está. Ya pasó esa infancia que nos parecía eterna. Esa infancia en la que nuestros mayores eran jóvenes y gozaban de salud. De salud y de paciencia con nosotros.
Y qué sabio es el recuerdo. Uno mira para atrás y lo duro, lo amargo, aunque esté ahí, esta como en una nebulosa. Sin embargo, cuando recuerdas un buen momento...sin darnos cuenta nos sale una sonrisa.
Esa mirada de tu abuelo, ese abrazo de tu padre, esa caricia de tu madre, los juegos con tus hermanos... Si señor, fue tan bueno, que se hizo cortísimo.
Pero lo vivimos. Lo vivimos y estará en nuestro recuerdo para siempre. Porque los recuerdos que se grabaron cuando nuestro "disco duro" era virgen, no se van nunca.
Así que recordad. Recordad lo bueno, por corto que os parezca y disfrutad de todo lo bueno que os haya ido dando la vida.
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